El materialismo y la inmediatez nos están jugando una muy mala pasada, porque no están dando espacio para el encuentro y ese es el lugar donde se generan las confianzas

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04 de diciembre, 2025

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Personas mayores
Eduardo Toro

Desde 2020 este ingeniero civil es director ejecutivo de Conecta Mayor UC, fundación que busca conectar a las personas mayores con la sociedad, promoviendo un cambio cultural que fomente su participación y mejore su calidad de vida. Antes trabajó en Techo y en los ministerios de Energía y de Desarrollo Social y Familia, pero más atrás en su historia, Eduardo Toro participó desde su época universitaria en proyectos sociales y fue asumiendo responsabilidades en la gestión de iniciativas.

Liderar no fue algo que decidió de un día para otro, sino que se fue dando naturalmente a medida que se involucraba en distintas causas. “Me di cuenta de que podía generar impacto cuando entendí que no bastaba con hacer un solo proyecto, sino que era necesario crear estructuras que permitieran multiplicar los esfuerzos y escalar las soluciones”, cuenta.

Entre sus experiencias más relevantes destaca cuando en plena pandemia de COVID, y a propósito de una campaña de ayuda a nivel nacional, recibió la invitación para enfocarse en las personas mayores de escasos recursos. “Tuve, entonces, el desafío de diseñar la estructura e implementar la Fundación Conecta Mayor para llegar, en primera instancia, a 80 mil personas mayores con alimentos y un smartphone especialmente adaptado para ellas, lo que implicó además gestar alianzas con el 97% de los municipios de Chile”, recuerda.

Invitado a participar en la segunda generación de la Comunidad de Liderazgo Colunga, también fue parte del grupo que viajó a EEUU para ser parte de la pasantía Liderazgos para el siglo XXI en la Universidad de Harvard. Cuenta que en este proceso el enfoque en la formación de liderazgo ha sido clave. “Muchas veces, quienes trabajamos en lo social no tenemos acceso a herramientas de gestión y planificación estratégica. Este espacio ha sido un lugar para fortalecer esas capacidades y ampliar la visión sobre cómo generar cambios sostenibles”, enfatiza.

¿Cuáles crees que son los principales nudos críticos sociales del país? 

Creo que el camino de la justicia y del progreso en Chile, requiere de más solidaridad y más fraternidad, que van absolutamente de la mano. Más solidaridad en el sentido de comprender que el bien del otro también es mi bien. No sólo como un acto de caridad, sino que tiene que ver también con un acto de justicia. Entender que mi máximo potencial lo logro en la medida que el otro también está en su máximo potencial. Y para eso se requiere el acto gratuito de querer que a la sociedad completa le vaya bien. Eso también requiere de fraternidad, entendernos todos de alguna manera como hermanos y como parte de una misma causa, que es una mejor sociedad. Una donde, a mi parecer, el norte debiese ser una sociedad más humana. Obviamente empatizo porque muchos pueden velar por su propios intereses, pero que eso no sea un desvelo que pasa a llevar a otros.

¿Cuál es tu diagnóstico del Chile de hoy?

No es novedad que hay una crisis de confianza, pero que también va de la mano con una crisis de la materialidad y de lo inmediato. Creo que el materialismo y la inmediatez hoy en día nos están jugando una muy mala pasada, porque no están dando espacio para el encuentro y ese es el lugar donde se generan las confianzas. No están dando espacio para la innovación y para la creatividad, que es lo que se frena debido a la inmediatez. Nos estamos transformando en una “máquina de hacer salchichas”, donde es fácil que las ideas preponderantes aplasten a las ideas minoritarias, cuando muchas veces las ideas minoritarias son las más transformadoras. Con eso me refiero también a grupos, iniciativas, proyectos, que pueden ser justamente soluciones o alternativas mucho más sostenibles. Lo inmediato también tiene que ver con la necesidad de ver resultados  rápidos, que nos tienen en una máquina que no nos permite ni siquiera disfrutar el camino hacia el éxito. Nos falta ver el éxito en el recorrido también.

¿En qué momento sentiste que podrías tener un rol de liderazgo en la resolución de ciertos problemas? 

Siempre pensé en trabajar con grupos de personas excluidas, en la búsqueda por promover la justicia social. Y la verdad es que he descubierto un mundo gigantesco trabajando para personas mayores, que efectivamente nos atañe a todos, entonces ha sido súper interesante. Mi vocación de liderazgo nace en la universidad. Y más que como una vocación de liderar, fueron las ganas de poner la gestión al servicio de una necesidad, que vaya más allá de las propias. Lo que me hace sentido no tiene que ver con gestionar un proyecto que me genere beneficios personales, sino que tiene que ver con gestionar proyectos que movilicen y que  generen beneficios para otros. Movilizar para que sean muchos los que generen cambios.

Una de tus fortalezas ha sido la articulación de redes y la vinculación entre distintos sectores. ¿Cómo has logrado construir estos ecosistemas de colaboración? 

La clave ha sido siempre apostar por el trabajo colectivo y la generación de alianzas estratégicas. En Conecta Mayor UC, logramos articular un ecosistema que involucró a la academia, el sector privado, el mundo de las comunicaciones, la sociedad civil y el Estado. Esto nos permitió implementar proyectos de gran alcance, como la entrega de dispositivos digitales a personas mayores en todo Chile durante la pandemia de COVID. Uno de los aprendizajes más importantes es que el trabajo en red no solo amplifica el impacto, sino que también permite garantizar la sostenibilidad de las iniciativas. A través de colaboraciones con empresas, medios de comunicación y organismos públicos, hemos logrado instalar el tema del envejecimiento en la agenda social y política del país. Además, la incidencia en políticas públicas ha sido un pilar fundamental. No basta con hacer intervenciones a pequeña escala; el verdadero cambio ocurre cuando logramos que estas temáticas sean consideradas en la toma de decisiones a nivel nacional.

¿Qué significó para ti recibir la invitación a participar en la Comunidad de Liderazgo Colunga? 

Fue un reconocimiento inesperado y una oportunidad invaluable. El programa me permitió compartir con otros líderes que están enfrentando desafíos similares en distintas áreas. La posibilidad de aprender de sus experiencias y construir redes de apoyo ha sido un gran aporte. Estoy convencido de que hoy el liderazgo en Chile tiene un sistema jerárquico y muy solitario, cuando en realidad requiere hacerse en comunidad. Así, este programa sirve para ir armando un ecosistema no solo de líderes que va en aumento, sino que líderes de calidad. De esta comunidad, al conocer sus testimonios, sospecho que muchos darán grandes saltos a otros espacios y aportarán en la toma de decisiones nacionales, pues hoy se encuentran movilizando grandes temas en beneficio de toda la sociedad.

¿Cómo esta experiencia de la Comunidad de Liderazgo puede aportar a los desafíos del país?

Creo que tenemos un doble desafío, primero visibilizar y difundir, y lo segundo, es hacerlo de manera unida, lo que en sí mismo es un desafío gigantesco. Quizás las organizaciones de la sociedad civil debiésemos actuar más como gremio, poniéndonos un poquito más de acuerdo para poder generar más incidencia. Por ejemplo, si queremos realmente que se apruebe un proyecto de ley en el Congreso, quizás la sociedad civil tiene que ponerse de acuerdo en las 10 prioridades que queremos e ir todos juntos a insistir por ese proyecto de ley. Si queremos que las empresas sean más inclusivas, quizás la sociedad civil en conjunto tiene que armar un decálogo de cuáles son los 10 requisitos mínimos para que las empresas sean inclusivas. Mucho de esto ya se está haciendo, y hay buenos ejemplos, pero aún nos falta para transformarlo en una cultura de trabajo más sistémica.

¿Desde dónde crees que la sociedad civil podría aportar para un bienestar de la niñez?

Es fundamental promover espacios de encuentro. Desde mi causa, creo que a las niñas, niños y, sobre todo, a los adolescentes les haría bien un poco de pausa, dejar de mirar sólo lo inmediato, lo material, y así poder proyectar en el tiempo, pensar en el largo plazo. Pensar en construir no para uno, sino que también para los que vienen. Y ahí creo que los mayores tienen un montón para contribuir y las organizaciones tenemos mucho que aportar para producir esos encuentros.

“El camino de la justicia y del progreso en Chile, requiere de más solidaridad y más fraternidad, que van absolutamente de la mano. Más solidaridad en el sentido de comprender que el bien del otro también es mi  bien. No sólo como un acto de caridad, sino que tiene que ver también con un acto de justicia”.