Un observatorio por el bienestar de la niñez
Fundación Colunga, desde su creación en 2012, busca promover el bienestar de la niñez, incidiendo en políticas públicas y fortaleciendo la sociedad civil. Para ello, apoya y acompaña proyectos y establece alianzas que buscan contribuir a que en Chile cada niña, niño y adolescente pueda desarrollar su potencial y talentos, especialmente aquellos que están en situación de vulnerabilidad.
El diagnóstico realizado por Colunga es que la data pública y la información en niñez está fragmentada, dispersa en distintas reparticiones públicas o centros de investigación privados. Para realizar políticas públicas que atiendan al bienestar de la niñez y superar la extrema vulnerabilidad de las niñas, niños y adolescentes en Chile, en Observatorio Niñez compilamos, sistematizamos y analizamos data pública y administrativa vinculada a niñez, con el fin de proveer información robusta a tomadores de decisiones, organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía en general.
Este trabajo lo realizamos de manera colaborativa: con expertos, universidades, centros de estudios y organismos internacionales, y con la colaboración de la sociedad civil, desde donde este observatorio se sitúa.
Modelo centrado en el bienestar
El bienestar de niñas, niños y adolescentes se sitúa en el corazón del Observatorio Niñez de Fundación Colunga. En base a diversas investigaciones, entendemos el bienestar de la niñez como la combinación de sus condiciones económicas, las relaciones con sus pares y el acceso a oportunidades, tanto para su desarrollo como para ejercer sus derechos políticos (Ben-Arieh y Frones; 2007, 1; White, 2017).
Siguiendo las recomendaciones de la OCDE (2021), comprendemos que en la niñez el bienestar no se mide de la misma forma que durante la vida adulta y toman especial relevancia los aspectos subjetivos que van más allá de la concepción clásica de calidad de vida (OECD, 2020). Por ello, nos centramos en analizar esta experiencia particularmente entre los 0 y 18 años y desde sus múltiples dimensiones. Una de ellas es considerar las condiciones materiales básicas para el desarrollo de la niñez, como también los derechos inmateriales: la participación, la pertenencia o la percepción subjetiva de protección (NEST, 2014).
Mirar el bienestar de la niñez desde su multidimensionalidad involucra, también, la incorporación de tres enfoques. Primero, un enfoque de curso de vida, ya que el bienestar se distribuye de forma desigual en las trayectorias de niñas, niños y adolescentes (CEPAL, 2014). Por otro lado, un enfoque de capacidades; es decir, tener en cuenta la sobrevivencia de niñas, niños y adolescentes -con lo básico para vivir- y la promoción positiva y multidimensional de su bienestar (Biggeri & Mehrotra, 2011). Por último, un enfoque de los derechos (EBDNi), que vela por el cumplimiento de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes, tomando como base las disposiciones y estándares contenidas en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) (UNICEF, 2022).
Para abordar estos enfoques de forma integral, utilizamos el modelo ecológico de Uriel Bronfenbrenner (1979, 1994), que ha sido previamente aplicado en otros estudios, investigaciones y observatorios dedicados a medir el bienestar en la niñez (OCDE, 2021; UNICEF, 2021). El elemento central que Observatorio Niñez rescata de este modelo es que el bienestar de niñas, niños y adolescentes emerge en base a distintos niveles de interacciones y tipos de relaciones que suceden entre personas, estructuras y sistemas.
Por último, esta definición de bienestar integra y combina – de manera equilibrada – las siguientes tres perspectivas (Stiglitz, Sen & Fautussi, 2009): la primera es la perspectiva de objetivo, donde el bienestar se define, mide y compara tomando como referencia una selección de indicadores de calidad de vida, como tener ropa, abrigo, comida y un techo; la perspectiva subjetiva, por su lado, enfatiza las experiencias personales, así como sentirse feliz y realizado; y la perspectiva relacional entiende que el bienestar se sostiene en la medida que surgen dinámicas sanas entre las personas, la sociedad y su entorno.
