Publicación

14 de octubre, 2026

Compartir

Había llegado al límite. María Francisca Elgueta, profesora de vocación y convicción, fue a la oficina de su directora a renunciar. Trabajaba en una escuela de reingreso de Fundación Súmate, Francisca hacía clases a adolescentes que el sistema había dejado atrás. La soledad profesional, las condiciones precarias y el agotamiento la habían llevado a un punto en que cualquier otro trabajo parecía más sostenible que seguir en el aula.

La directora le pidió que no se fuera: ya casi no quedaban profesores. Francisca aceptó quedarse con una condición autoimpuesta: haría un último intento, pero esta vez no sola. Buscó a dos colegas y juntos decidieron transformar lo que pasaba dentro de sus salas de clase. Ese año, Francisca ganó el Global Teacher Prize Chile, la versión nacional del reconocimiento internacional conocido como el «Nobel de la Enseñanza». Organizado en Chile por la ONG Elige Educar con apoyo del Ministerio de Educación, el premio busca visibilizar y celebrar a docentes cuyas prácticas generan un impacto transformador en sus estudiantes y comunidades. Ganarlo posiciona al docente como referente nacional y lo proyecta al escenario mundial: los finalistas chilenos son postulados a la competencia global de la Fundación Varkey, donde representan al país entre los 50 mejores profesores del mundo.

Aquel momento bisagra encendió algo que ya venía gestándose. En 2023, junto a otros profesores premiados y docentes de gran trayectoria de todo Chile, fundó Escuela Global, una organización nacida de un sueño compartido y de un dolor común. El sueño: que las experiencias de aprendizaje transformadoras se multipliquen en cada sala de clase del país. El dolor: la soledad del docente. «Los profesores salen de la universidad, entran al colegio y quedan metidos dentro de sus salas eternamente, sin apoyo, con cero colaboración», describe Francisca. «Se genera una cultura del ego tremenda, donde si algo no te funciona, es porque eres mal profe. Y eso destruye».

Escuela Global se propuso quebrar esa lógica. Hoy trabaja en tres líneas. La primera es una plataforma de recursos pedagógicos gratuitos diseñados por profesores para profesores, desarrollados con la Universidad de Harvard; en dos años superó las 800.000 descargas en más de 20 países. La segunda es investigación y reflexión pedagógica: a través de redes sociales —que rozan los 70.000 seguidores sin inversión en marketing— traducen papers académicos en recomendaciones concretas para el aula. La tercera es formación y acompañamiento en colegios, especialmente en comunas vulnerables, capacitando profesores líderes y modelando espacios de colaboración sostenibles.

Francisca es enfática: el impacto en la niñez no es indirecto, es la razón de ser de Escuela Global. «Cada vez que un profesor me dice ‘hoy resultó’, yo multiplico por 30, por 45. Son 45 niños que aprendieron, que gozaron una clase, que se sintieron vistos». Y añade una mirada sistémica: las brechas educativas son brechas de oportunidad. «Un niño que pierde meses de clase porque no recibe atención de salud… una prueba estandarizada llega 18 años tarde a mostrarte todo lo que ha sufrido».

Cuando Fundación Colunga la invitó a la Red de Impacto —que reúne a líderes de organizaciones de la sociedad civil de distintos ámbitos para que, trabajando de forma articulada, fortalezcan su capacidad de generar transformaciones en favor del bienestar de niñas y niños en Chile—, Escuela Global estaba en un momento crítico. Había escalado más rápido de lo previsto, pero seguía funcionando «como circo pobre, tras bambalinas», dice Francisca. La gestión recaía  casi por completo sobre sus hombros. Necesitaba aprender a delegar, profesionalizar la estructura, despersonalizar el proyecto. Y cargaba un peso emocional: «Sentía que muchos esperaban que falláramos. Me tocó un trato infantilizado, como si los profes no estuviéramos a la altura».

La pasantía en el Executive Program for Nonprofit Leaders de Stanford –que forma parte de la etapa de formación del programa de liderazgo de Colunga– dice que le dio herramientas en estrategia y manejo de crisis. Pero fue la Red de Impacto lo que marcó un antes y un después. «Me encontré con un grupo donde todos estaban dispuestos a mostrarse vulnerables, a acompañarse genuinamente. De ellos he aprendido más que de cualquier libro». Conocer líderes de áreas tan diversas como urbanismo, primera infancia o acceso a la música le reveló que el bienestar de niños y niñas requiere una mirada integral, mucho más allá de la educación formal.

Inspirada por una jornada de esta Red en Cajón del Maipo, replicó la experiencia con su equipo. Se fueron dos días fuera de Santiago y de esa instancia surgió la nueva estructura de Escuela Global: coordinadoras por área, comunicaciones, proyectos. «Las ideas no surgieron de mí, surgieron del equipo», dice con orgullo. También emergió una cuarta línea —incidencia en política pública— que los ha llevado a colaborar con el Ministerio de Educación, el CPEIP —Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas, organismo del Mineduc responsable del desarrollo profesional docente en Chile—, UNESCO y la OCDE.

Hoy, Francisca define su mayor ambición como una transformación profunda: dejar de ver a Escuela Global como un sueño y asumirla como una realidad. «Ya no podemos desaparecer. Hay miles de profes que nos escriben diciendo que volvieron a tener esperanza en esta profesión». La Red de Impacto fue catalizador: le dio confianza para pasar de empujar sola a construir con otros. «Es muy bacán poder decir: yo hago esto increíblemente bien, pero esto otro no sé hacerlo, y tengo el contacto de quién sí». Para Francisca, esa lógica colaborativa —entre docentes, entre organizaciones, entre sectores— es la única que puede mover la aguja del bienestar de la niñez en Chile.

Sigue leyendo

Futuro Común: poner a la niñez al centro del desarrollo de Chile
Noticias / NoticiaDestacada / NoticiaSecundaria

Futuro Común: poner a la niñez al centro del desarrollo de Chile

ver más Ver másVer más
Gonzalo Leiva Rojas, fundador de Fundación Observatorio de Violencia Obstétrica: “La forma de nacer sí importa. No le da lo mismo a la mujer que está pariendo y no le da lo mismo a la criatura que está naciendo”
Noticias / NoticiaDestacada / NoticiaSecundaria

Gonzalo Leiva Rojas, fundador de Fundación Observatorio de Violencia Obstétrica: “La forma de nacer sí importa. No le da lo mismo a la mujer que está pariendo y no le da lo mismo a la criatura que está naciendo”

ver más Ver másVer más
El costo de no invertir: Milagros Nores presenta en Fundación Colunga los hallazgos de The Lancet sobre la primera infancia
Noticias / NoticiaDestacada / NoticiaSecundaria

El costo de no invertir: Milagros Nores presenta en Fundación Colunga los hallazgos de The Lancet sobre la primera infancia

ver más Ver másVer más