Catalina Díaz: “Partí como voluntaria y siempre me he sentido camiseteada con el proyecto”

26 de Diciembre, 2022
Comunicaciones Fundación Colunga

Hoy, cerca de 1,200 niños y niñas en nueve regiones de Chile son parte de Letra Libre, fundación que inició en pandemia para que todos los niños de nuestro país puedan aprender a leer y a escribir. Catalina Díaz, coordinadora de convocatoria y alianzas de Fundación Letra Libre, empezó trabajando como voluntaria en la organización cuando aún era estudiante. Este es su sueño.

 

¿Por qué te sumas como voluntaria a la Fundación Letra Libre

En la universidad siempre estaba muy metida en estas cosas, porque creo que vale la pena tratar de contribuir positivamente a la sociedad en la que estamos y tratar de hacerlo de forma comunitaria. Me contaron, en el boca a boca, que existía este proyecto que estaba apoyando a los niños en este paso base que era que pudieran aprender a leer y que había una crisis con el tema de la pandemia, que si no se atacaba a tiempo no se iba a poder remediar y que cualquiera podía ser tutor. Letra Libre me hizo mucho sentido, porque es un movimiento que trata de involucrar a las personas para hacer un cambio en el país. Y ingresé. 

¿Cómo fue esa experiencia?

Fue una experiencia muy bonita. Estuve a cargo de una estudiante, Sofía, y la apoyé en su lecto escritura. Fue muy potente, sobre todo considerando que estábamos en plena pandemia. Hacíamos todo telemáticamente, yo acababa de salir de la universidad y estaba en ese proceso de empezar a buscar pega. Eventualmente empecé a trabajar y era divertido, porque mi jefe sabía que mi tiempo de tutoría, era mi tiempo de tutoría, entonces podía pasar cualquier cosa en la pega, pero yo tenía que estar ahí para mis estudiantes.

Yo me sentí muy camiseteada con el proceso de forma muy genuina, porque entré en este rol de voluntaria y resultó que, terminando ese proceso, en Letra Libre justo necesitaban ayuda para gestionar todo lo que estaba pasando con los voluntarios y ahí me sumé, para que esto siguiera en marcha y no fuera una cosa buena onda de un año, si no que creciera y se proyectara en el tiempo. 

Hoy en día, ¿cuál es tu motivación para seguir trabajando por esta misión?

Dentro de lo técnico del día a día a veces uno se pierde un poco, pero lo que nos moviliza a todos, y a mí también en particular, es entender que lo que hacemos influye en la vida de muchos niños. De hecho, yo sigo siendo tutora, entonces el ver esto en un niño, en una niña, hace que uno vuelva a poner los pies en la tierra y decir: “Esto es por Agustina, es por Luis, es por Alonso” y multiplicar eso a todos los niños que tenemos hace que sigamos adelante. Todos en la fundación somos bien lectores, bien ñoños y tenemos muy clara la importancia de la lectura para poder conocer el mundo.

¿Cómo es una tutoría?¿Cómo se plantea ese espacio?

Primero, la tutoría es un espacio online, entonces partimos de la base de que yo tutora me puedo estar conectando desde la Región Metropolitana y tu estudiante puedes estar en Calama o Chiloé. En ese contexto, la tutoría es bien libre. Nosotros capacitamos a los tutores para que tengan nociones básicas y les entregamos material para que pueda ir construyendo la tutoría desde sesiones ya armadas, como: qué hacer con cada letra. Pero, además, inculcamos mucho que puedan adaptarse al estudiante. Entonces cada tutoría es diferente, porque vamos trabajando con los intereses de los estudiantes y con el vínculo que se va formando.

¿Qué significa para ti el Fondo Transforma y qué esperas que les ayude a concretar en los próximos años?

Significa una emoción tremenda. Nosotros llevamos dos años de existencia recién, entonces es una felicidad muy grande adjudicarnos este fondo y pensar que podemos crecer y mejorar, por un lado en el servicio que entregamos a los niños, que es lo más importante, y por otro en poder pulirnos como fundación, sobre todo en nuestro desafío de regionalización. Tenemos toda la esperanza de que el Fondo Transforma nos va a ayudar a eso, a madurar como fundación y a llegar de buena forma a esos niños que todavía nos ha costado poder llegar.

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