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Fundación Tierra de Esperanza y el apoyo educacional para jóvenes en conflicto con la ley

10 de Abril, 2019
Comunicaciones Fundación Colunga

Una nueva mentalidad para los jóvenes infractores de ley, eso es lo que busca el proyecto “Apoyo Socioeducativo Nueva-mente. Desafíos de la educación para la reinserción social” de la Fundación de Tierra Esperanza, que será apoyada por tres años por el Fondo de Fortalecimiento Colunga 2018.

Se trata de un programa de reinserción educativa para jóvenes de las provincias de Concepción y Arauco que tengan sanciones por la Ley de Responsabilidad Penal y que están fuera del sistema escolar o tienen muchas probabilidades de desertar. “Son dos los grandes objetivos del proyecto: desarrollar procesos pedagógicos y psicopedagógicos que permitan la nivelación cognitiva e instrumental de los chicos y chicas, que faciliten su inserción dentro del sistema escolar; y también asegurar procesos de acompañamiento y monitoreo permanente con los y las jóvenes”, destaca José Rebolledo, Coordinador Técnico Nacional de Educación de Fundación Tierra de Esperanza.

Foto: Fundación Tierra de Esperanza.

La fundación tiene 22 años de experiencia y han desarrollado 90 programas en temáticas de protección de derechos, justicia juvenil, educación, tratamiento en consumo de drogas, investigación y gestión de riesgo de desastres, pero llevan dos años y medio con el proyecto “Nueva-mente”. Fueron muchos problemas identificados los que llevaron a la fundación a crear este programa: la falta de instancias educativas pertinentes para adolescentes en conflicto con la ley; la deserción escolar, desescolarización, atraso escolar, atraso pedagógico y dificultades de inserción en escuelas y liceos en la Región del Biobío, entre otras.

“Es algo paradójico porque están cumpliendo una pena, pero por otra parte aparecemos nosotros ofreciéndoles esta alternativa para que puedan incorporarse al sistema escolar o puedan terminar sus estudios con alguna modalidad”, comenta José, y destaca su metodología: “Trabajamos desde la voluntariedad, desde el acompañamiento, desde el convencerlos y motivarlos. Entendemos que el proceso educativo no sirve de nada si no están comprometidos. Desde ese punto de vista, nosotros estamos trabajando permanentemente con ellos en la co-construcción de los planes de trabajo”.

Foto: Parte del equipo de Fundación Tierra de Esperanza.

El Fondo de Fortalecimiento Colunga

Cuando Fundación Colunga abrió una convocatoria especial de su Fondo de Fortalecimiento para el Biobío, el año 2018, Fundación Tierra de Esperanza fue una de las dos organizaciones ganadoras. Antes, vivieron un proceso de perfeccionamiento en el diseño y la gestión de sus programas.

“Fue como volver a la universidad. Creo que nos permitió incorporar herramientas que mejoraron la propuesta. El proceso se vivió en forma conjunta con otras organizaciones entonces nos permitió reactivar contactos. Había un grupo importante que trabajaba en educación y eso nos alentó a compartir experiencias”, recuerda José Rebolledo.

En materia de incidencia, Fundación Tierra de Esperanza ve en el trabajo con Colunga como una oportunidad de validar el programa y presentarlo como política pública. “Nosotros venimos mucho tiempo hablando con Sename sobre lo que pasa con los chiquillos cuando salen en libertad, cuando los programas de sanciones no tienen alternativas para poder reinsertar a los jóvenes en términos educativos y laborales. Este puede ser el gran producto que podamos mostrar impactar en la política pública, mostrarlo como una buena alternativa”, concluye el coordinador del proyecto. 

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