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Foco en Igor Arratia, Director Ejecutivo de Corporación Dolores Sopeña

3 de Mayo, 2018
Comunicaciones Fundación Colunga

“En ColungaHUB hay una súper buena posibilidad para generar nuevos aprendizajes, trabajo colaborativo y compartir experiencias”

¿Cómo llegaste a la sociedad civil?

Empecé a trabajar en la pastoral social de la universidad donde estudiaba, luego me fui al Hogar de Cristo como voluntario, y después estuve trabajando en el programa Servicio País por dos años. Estuve en la comuna de Quemchi de la isla de Chiloé, donde la gente era maravillosa, muy acogedora. Nosotros llegamos con Servicio País a instalar una oficina de fomento productivo. Esa fue la gran plataforma que me permitió seguir desarrollándome y trabajando con temas sociales. Luego de Servicio País trabajé en Sercotec (Servicio de Cooperación Técnica), vinculado al tema del fomento, y me invitaron a hacer clases de emprendimiento en un centro de la Corporación Dolores Sopeña en Quinta Normal, donde estuve un año. Lamentablemente ese centro cerró, y después de un tiempo una hermana de Sopeña, que trabajaba en el centro que quedaba en Puente Alto, me mandó a llamar para armar el área de proyectos de la corporación. Antes Sopeña era una organización muy territorial, y le faltaba la articulación necesaria para trabajar de mejor manera. Ahora hay un equipo más establecido en Puente Alto y ha habido un resurgimiento de la organización.

¿En qué están trabajando en este momento en Corporación Dolores Sopeña?

Ahora estamos con uno de los desafíos más bonitos. Desde el año pasado estamos trabajando en la reinserción social de jóvenes que están cumpliendo condena, pero que tienen una suerte de flexibilidad, ya que también se están capacitando. Por otro lado, estamos con un convenio con personas que cumplen penas pero con trabajos voluntarios. Algunos de sus talentos los ponen al servicio de una organización social que los acoge y les hace cumplir un número de horas, que en definitiva les ayuda a cumplir condena y a generar buena conducta. A todas las personas que pasan por Corporación Dolores Sopeña intentamos entregarles formación de algún tipo y les damos la posibilidad de acceder a los distintos servicios que tenemos. Este año, por ejemplo, empezamos con un taller de inglés junto a la Universidad de California que tuvo mucho éxito.

También estamos desarrollando proyectos con la población migrante que ha llegado a Puente Alto. Queremos ser articuladores de los esfuerzos y tener una apuesta como Corporación Sopeña, para que las personas migrantes tengan la posibilidad de surgir.

¿Cuál es su mayor desafío 2018?

Hay gente que ha sido voluntaria de Sopeña por 30, 40 años, familias completas, y en esa lógica hemos visto que la captación de nuevos voluntarios es un desafío bonito, pero que tenemos que ejecutar pronto. Nuestra  fidelización y captación de nuevos voluntarios es súper baja con respecto a los voluntarios antiguos. A raíz de esto hemos empezado un trabajo con la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, que tienen el programa Nexo RSU,  y con el Inacap estamos apalancando nuevos talentos.

En Sopeña tenemos el desafío de la superación de la pobreza. Y el tema migrante es muy importante para nosotros, para poder trabajar con distintas poblaciones y flexibilizar algunos aprendizajes.

¿Cómo ha sido su experiencia en ColungaHUB?

Para nosotros era un anhelo el ser parte de una plataforma de trabajo colaborativo. Cuando empezamos a mirar todos los espacios vimos que aquí en ColungaHUB hay una súper buena posibilidad para generar nuevos aprendizajes, generar trabajo colaborativo y compartir experiencias. Necesitamos tener una mirada fresca, necesitamos buenas prácticas. Como estamos en Puente Alto se nos hace difícil los traslados, y acá hemos podido generar una gran cantidad de reuniones para poder posicionar a la organización. Para nosotros es una muy buena noticia ColungaHUB, y pretendemos potenciar nuestro trabajo acá y participar más de las actividades, ya que nos ayuda un montón.

 

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