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Foco en: Guille Rolando, Director Ejecutivo de Fútbol Más

18 de Diciembre, 2017
Comunicaciones Fundación Colunga

“Lo que se hace en Latinoamérica es perfectamente replicable en el mundo”

Conversamos con Guille Rolando sobre las novedades de Fútbol Más en el ámbito internacional, su experiencia en ColungaHUB y los orígenes de su vocación social.  


¿Qué proyectos nuevos los tienen emocionados en Fútbol Más?

Nosotros hace un año nos propusimos llegar a Europa luego de que una compañera francesa, Marion, que estuvo seis años en Latinoamérica, hizo una reflexión sobre los hechos que estaban ocurriendo en su país, y que probablemente era más necesaria allá que en Latinoamérica, un análisis notable. Luego de muchas conversaciones en el equipo nos decidimos y con Marion comenzamos las coordinaciones allá en Francia. Hoy Fútbol Más France ya está  constituído jurídicamente y a fines de febrero o inicios de marzo de 2018 vamos a comenzar con el proyecto allá en una comuna de París, Ivry, donde trabajaremos con la institución Emaús que trabajan con refugiados.
Estaremos con 50 niños y niñas del centro de refugiados de esa comuna, provenientes de distintos países, y  también nos aliamos con la organización Sport dans la Ville (Deporte en la Ciudad) para crear encuentros y amistosos entre los mismos chicos y que puedan salir del centro.

¿Es el mismo enfoque el que hacen cada vez que implementan la metodología en otro país?

Nosotros somos muy cautos en ese sentido, porque existen diferencias culturales importantes. Por ejemplo, aquí los refugiados son muy heterogéneos, vienen de muchos países, entonces el idioma es una variable que tenemos que tener en cuenta. Otro factor es la permanencia de las personas en estos lugares y si hablamos de refugiados es completamente transitoria su situación, por lo tanto más compleja. Nosotros hemos trabajado ya en situaciones de emergencia, en los campamentos luego de los aluviones del norte del país Chile, y en los centros de damnificados por el terremoto en Ecuador, pero ahí son entre 1 y 2 años que están las personas mientras se realiza el proceso de transición. Con los refugiados el tiempo es indeterminado, por eso decidimos ser cautos en cada piloto.

¿Hay algún otro proyecto que quisieran tener en Europa?

Estuvimos a comienzos de diciembre en un seminario de deporte, desarrollo y diplomacia en Bruselas, Bélgica, realizado por la Unión Europea, donde éramos la única institución no europea y de las pocas de la sociedad civil. De esa invitación rescato la idea de que hay experiencias en Latinoamérica que sí pueden ser de utilidad para el mundo europeo y nosotros desde Fútbol Más siempre hemos intentado contagiar la idea de que lo que se hace en latinoamérica es perfectamente replicable en el mundo. De hecho, estuvimos en el barrio Mollenbeck, un lugar muy complejo porque es  donde más chicos en los últimos dos años se han sumado al frente islámico. Ahí la idea es generar un proyecto pero estamos viéndolo paso a paso porque queremos hacer bien las cosas, muy bien planeadas.

¿Siempre viste a Fútbol Más como un proyecto escalable a nivel mundial?

Sí, desde el primer minuto. Estaba trabajando en la India en la época del mundial del 2006 y ahí me terminó de cuajar todo. Básicamente cuando estás en otro lugar del mundo tú pones una pelota y pasa lo mismo que pasa en Latinoamérica, y pasa lo mismo que me había tocado observar en África como mochilero, y ahí me di cuenta que esto es escalable. Estoy convencido que el fútbol es una herramienta que funciona en todas partes del mundo, es precioso ver la fuerza que tiene.


¿Cómo fue tu llegada al mundo social?

Crecí en Rancagua, siempre asociado al tema deportivo, luego estudié ingeniería química en la Universidad Católica pero nunca me gustó mucho lo que estudié. Todo esto gatilló que al salir de la universidad postulé a un trabajo en el Hogar de Cristo y me fuí a Copiapó. Era un trabajo con paga mínima pero muy coherente. Estuve en un barrio trabajando con niños de la calle, en un sector donde hoy estamos con Fútbol Más, que me cambió la vida completamente. Los sábados iba con mi pelota y estábamos todo el día jugando y conversando de la vida. Ahí dos jóvenes fueron mis dos grandes partners, Luis y Jonathan, más conocidos como el Chucky y el Epi (por el Epidemia de Cachureos), con los que formé una amistad por años, conocieron a mis hijas, a mi señora, y luego fue muy duro porque en los años 2008 y 2016 fallecieron. Yo siempre les dije que me cambiaron la vida, siempre les agradecí. Ahí conocí el lado humano de lo duro. Una forma de revelarme fue decirme a mí mismo que iba a hacer todo mi esfuerzo para que las próximas generaciones tengan más oportunidades de las que ellos tuvieron.

¿Cómo ha sido tu experiencia en ColungaHUB?

 

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