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Foco en: Francisco Fernández, Director Ejecutivo de Fundación Por Una Carrera

17 de Abril, 2018
Comunicaciones Fundación Colunga

“En ColungaHUB empiezas a configurar un universo donde podemos pensar en intervenciones articuladas”

¿Cómo llegaste a la sociedad civil?

Cuando estaba en el colegio siempre habían actividades a los que te invitaban, no eran tan voluntarias, pero iba feliz. Llegó un minuto en donde uno ya decidía participar en los trabajos de verano y en todo ese tipo de actividades. Lo que me hizo trabajar en políticas públicas y en temas de la sociedad civil, fueron ciertas actividades que hicimos en el colegio y que creamos nosotros mismos. Por ejemplo, en tercero medio organizamos desayunos para personas en situación de calle y armamos una red en torno a eso. A partir de esas experiencias supe que me gustaba trabajar con y para las personas, y estudié psicología.

A Por Una Carrera llegué en julio del año 2017. Me llamaron mientras estaba en el Ministerio de Desarrollo Social. Ya llevaba 6 años trabajando en distintos ministerios y quería conectarme otra vez con “el impacto”, ver que lo que estás haciendo tiene frutos en una persona. Desde la política pública las veces que logras impacto son en mucha gente, pero a veces esos números tan grandes son muy fríos. Necesitaba volver al impacto que uno puede ver, conocer a las personas y sus historias.

¿Qué mueve a Fundación Por Una Carrera en la actualidad?

Hoy se ha fortalecido cada vez más el área de orientación vocacional, porque nos hemos dado cuenta que, si bien, el financiamiento de una carrera es una brecha de acceso, decidir qué carrera estudiar, para que sea una buena decisión, también es una brecha. No todos tienen acceso a experiencias de distintas carreras para saber de qué se tratan, entonces uno tiende a elegir dentro de las carreras que conoce. Si no tienes orientación para encontrar una carrera, el financiamiento puede no ser suficiente, y puede que al año, o a los dos años, quieras cambiarte de carrera porque recién ahí te diste cuenta que no era tu vocación.

También estamos trabajando con distintos colegios, principalmente particulares subvencionados. También algunos municipales de Santiago, con el programa de acompañamiento para la orientación vocacional, asesorías para financiamiento. Además, este año vamos a partir con uno de Rancagua. Es un esfuerzo para la regionalización de la fundación.

¿Qué desafíos tienen para este 2018?

Este año vamos a empezar a trabajar con universidades, apoyándolas en la implementación del programa PACE (Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior), desde nuestra expertise. Vamos a hacer charlas de orientación vocacional y charlas para apoyar en las postulaciones a las alternativas de financiamiento, lo que nos va a significar llegar, además de los 24 colegios que apoyamos el año pasado, a 16 nuevos que sumamos este año. Entonces, si el año pasado impactamos a 1000 alumnos, este año va a ser el doble. Será intenso, pero será un buen año.

¿Cómo ha sido su experiencia en ColungaHUB?

Llevamos más o menos un año acá, y tiene desafíos, pero también muchas riquezas. Pasar de una oficina donde estas solo, a un lugar donde tienes que compartir los espacios con mucha gente, tiene desafíos porque no estás acostumbrado a regular temas de espacio, de ruido, pero al poco tiempo te acostumbras. Y ahí comienzan los temas más enriquecedores de estar trabajando rodeado de más de 30 ONG’s, donde muchas trabajan temas similares a los tuyos. Aquí si tienes una duda de algo, de un proceso administrativo o de un desafío que no sabes cómo asumir, te vas a encontrar con muchas personas alrededor, que ya lo vivieron, o que se están preguntando lo mismo que tú.

En ColungaHUB empiezas a configurar un universo donde podemos pensar en intervenciones articuladas. Te hace darte cuenta de que no estás solo dentro de tus objetivos, que, por ejemplo, algunos están trabajando en el paso siguiente a lo que tú estás haciendo. Aquí tenemos sintonía con un montón de instituciones y en las actividades, en el almuerzo, en los pasillos, te vas dando cuenta que tu experiencia le sirve a otro y las experiencias de los otros te sirven a ti, así que termina siendo muy enriquecedor. Las actividades que organiza Colunga ayudan a eso, porque a veces uno está sumido en el día a día pero esos encuentros te obligan a parar, a juntarse y a mirar al lado. Y eso sirve y se valora.

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