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Entrevista con Benito Baranda “Mientras más gente participa, más innovación social tienes”

8 de Enero, 2018
Comunicaciones Fundación Colunga

En entrevista, el Director de Colunga y Presidente Ejecutivo de América Solidaria revisa el camino llevado adelante desde su origen por la organización, los principales retos de la sociedad civil en Chile en fortalecimiento, madurez y áreas de trabajo y el rol que Colunga puede tomar frente a ellos.

Colunga cumple cinco años: ¿Cómo ha sido este camino?

En la prehistoria de Colunga había un interés fuerte de parte de los hermanos Cueto de poner parte de sus recursos de manera adecuada en el mundo social, particularmente en lo vinculado a la pobreza. Le ocurrió a Techo, le ocurrió a toda el área de educación preescolar del Hogar de Cristo, ocurrió con la traída de J-PAL a la Universidad Católica, y muchas otras iniciativas donde ellos fueron participando y fueron dotando de recursos a pequeñas, medianas y grandes organizaciones que después comenzaron a madurar, entre ellas, América Solidaria, y otras tantas que han ido apareciendo después.

Quiero contar esto porque Colunga parte de una convicción: si las sociedades democráticas no cuentan con un adecuado equilibrio entre los distintos actores, particularmente los tres actores más importantes, cuesta mucho sostener después las democracias. Entonces tienes espacio después para los populismos de izquierda, derecha, de dónde sean, tienes espacio después para los autoritarismos, tienes espacio para desórdenes muy grandes en la sociedad y ese equilibrio implica una sociedad civil fuerte que se comprometa con lo que va ocurriendo con la sociedad, con los espacios donde o el mercado no llega o donde el Estado o el mercado causan daño.

Eso lo logra la sociedad civil porque logra empatizar con lo que está ocurriendo en la realidad. La sociedad civil históricamente en Chile tiene una alta dependencia del Estado y, por supuesto, del empresariado, de la filantropía. No es malo que tenga dependencia de las donaciones o de los aportes, pero cuando esa dependencia hace que el sentido de tu quehacer termine vulnerando los objetivos por los cuales fuiste creado, bueno es grave. Pasa con organizaciones que siguen estimulando un vínculo asistencialista, por ejemplo, o un trato no igualitario entre las personas, proveen mala educación, o una salud de quinta categoría. En Chile la sociedad civil ha enfrentado esas dinámicas de manera inmadura, poco articulada y con poco impacto en lo que es la construcción de la política pública.

Ahora creo que con el surgimiento de profesionales jóvenes, de mucha gente que se involucró en las realidades de mayor dolor y exclusión, comenzó esta presión fuerte por hacer bien lo que tenemos que hacer. Como dijo un pensador francés y luego usó Juan XXIII y creo que se aplica en Colunga: no basta con hacer el bien, el bien hay que hacerlo bien. Muchas veces quieres hacer el bien pero el camino que tomas causa más daño que el beneficio que quieres provocar en esa comunidad. Por ejemplo, le usurpas su autonomía, por limitada que sea, y lo haces extremadamente dependiente de ti, del Estado, de la empresa. En el libro Fabricantes de miseria, donde participó Álvaro Vargas LLosa, dicen los autores que la construcción de la pobreza en el continente americano en parte importante ha sido por las iglesias, las empresas, los Estados… ¡la construcción de la pobreza!

Veo que Colunga está explorando el cómo hacer que esa sociedad civil incipiente, con iniciativas que movilizan al resto de la sociedad, comience a madurar, comience a ser exigida en sus procesos, en su manera de trabajar, su evaluación. En estos cinco años se han ido construyendo cosas maravillosas, organizaciones que no conocíamos, pequeñas, medianas o grandes que comenzaron a recibir recursos, conocimientos, conectarse más fuertemente con otras y que hoy tú las ves que vuelan solas, tienen opinión frente a la sociedad, pueden sacar publicaciones, contar y evaluar lo que están haciendo.

¿Hoy cuáles son las temáticas en las que se articula más la sociedad civil y en cuáles estamos en deuda?

Hoy lejos en la educación. La mayor cantidad de las organizaciones tiene programas vinculados a la educación, informal o formal, cómo hacer que la estructura escolar sea una estructura que respete la dignidad de las personas, por ejemplo.

¿Y qué se viene?

Lo que viene hoy es la migración, va a ser algo que va a empujar mucho y viene con mucha fuerza. Tenías un 2% y ahora recién estamos llegando al 4% de población migrante en Chile, y a la gente se le olvida que tuvimos un impacto muy fuerte en migración a principios del siglo XX. Hay ciudades hoy por supuesto que reciben una gran cantidad de migración, como Antofagasta, esta migración es latina y eso cambia la percepción de los ciudadanos respecto de la migración, antes era de Asia, África y Europa.

El segundo ámbito que debiéramos explorar son los pueblos originarios. Yo creo que ahí no nos hemos metido de lleno, pero imagino que va a venir una reflexión profunda sobre eso porque los próximos gobiernos van a tener que hacer muchas cosas en esos territorios y colaborar mucho. Por ejemplo en educación bilingüe, recuperando la lengua, como lo lograron los vascos.

El rol de Colunga frente a estas organizaciones que trabajen en migración o pueblos originarios, ¿cómo debiera ser?

En Colunga debemos reafirmar con más fuerza que las organizaciones con las que hacemos alianzas impacten en la ciudadanía, creo que deben movilizar más a la ciudadanía. Una de las formas de hacerlo es ir involucrando voluntariado, otra de las maneras es con mucha difusión de lo que van viendo, de los ojos que estas organizaciones tienen para ir mirando la realidad. Y dentro de esto está el impacto en política pública, en la estructura del Estado.

Hoy hay una ley de participación y consejos de la sociedad civil que sesionan en organismos del Estado pero las organizaciones han ido aprendiendo sobre la marcha a participar y representar. ¿Cómo fortalecer este ámbito?

Tú puedes hablar de la sociedad civil a partir de lo que haces. Tú puedes decir “estoy trabajando en Araucanía, mira lo que me ha pasado en escuelas de Cunco chico, esto es lo que yo veo todos los días con los alumnos que llegan”. Y a partir de eso, genero la discusión acerca de la política pública. Yo creo que Colunga no puede caer en la tentación de tener organizaciones lobbystas, la mayoría tiene que hablar de la práctica, desde cómo la organización se involucra en el territorio, porque esa es la característica histórica de Colunga, que tenemos que prolongar. (…) Yo no tengo la fortaleza de vincularme con el Estado si no tengo la convicción de que lo que estoy haciendo es efectivamente lo que esas personas esperan y requieren.

Una línea de Colunga son los fondos y el financiamiento, que es vital para las organizaciones especialmente más chicas, y otra línea fuerte es la innovación social. ¿Cómo crees que debiera impulsarse la innovación?

Yo creo que mientras más gente participa, más innovación social tienes. Cuando tienes muchas miradas de personas vinculadas con la realidad, de abandono, de dolor, de exclusión, la cantidad de ideas que pueden surgir allí son infinitas casi. Entonces cómo vas reclutando organizaciones, el mismo Hub, con otros lugares que estén muy vinculados con la realidad. Eso hace que tú permitas cambiar procedimientos.

Lo segundo es escoger tres o cuatro áreas donde ha habido muy poca innovación e inducir que se involucren allí organizaciones de la sociedad civil para trabajar la innovación. Hoy Colunga lo está haciendo, por ejemplo, con Sename. Pero también podemos innovar en empleo juvenil, la inclusión de jóvenes en la sociedad. ¿Qué es lo que pasa ahí? Si no hicimos bien la pega en enseñanza media, si no abrimos el abanico de ofertas educacionales, entonces los chiquillos salieron expulsados. Ahí se puede innovar mucho.

Si tuvieras que elegir un atributo único, ¿cómo calificarías la esencia de Colunga que hay que cuidar?

Yo creo que lo que hay que cuidar que Colunga es que sea un espacio de construcción de redes de confianza entre la sociedad civil. Al igual que en el mundo empresarial o político, en la sociedad civil incluso con mayor inmadurez, las redes de confianza entre  organizaciones son extremadamente frágiles. Si tú no construyes redes de confianza no se las puedes exigir a otros. Colunga nos tiene que empujar a que nos conozcamos, a que conversemos. Algo de eso ha ido ocurriendo en Colunga y quisiera que sea con mayor intensidad para adelante.

¿Dónde ves a Colunga en cinco años más?

Lo veo multiplicando los Hub en las principales ciudades, trabajando más fuera de Santiago en financiamiento y en el acompañamiento de organizaciones. Lo veo también involucrado en las tres grandes áreas en las que siento estamos en deuda en la construcción de política pública: migrantes, jóvenes y pueblos originarios. Me gustaría indagar más fuerte e innovar en estas áreas.

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