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Reportaje El Mercurio | Más de cuarenta organizaciones trabajan juntas en la primera plataforma para proyectos sociales

27 de Agosto, 2018
Comunicaciones Fundación Colunga

Son mucho más que vecinos en un mismo edificio. Al alero de la Fundación Colunga, comparten espacios, experiencias y colaboran en la generación de nuevas iniciativas en las que puedan aportar desde su conocimiento. 

El verano de 2017 fue especialmente ajetreado en el número 26 de la calle General Bustamante. El edificio, perteneciente a la Fundación Colunga -que fomenta programas de impacto social- se convirtió en una central de operaciones, en la que confluían los esfuerzos de quienes querían ayudar a los afectados por los incendios forestales.

“Venía la Onemi, los que estaban trabajando, Carabineros… Porque claro, ¿dónde se iban a encontrar?”, recuerda Esperanza Cueto, Presidenta de Colunga. La instancia, bautizada como “Movidos x Chile”, reunía a instituciones y voluntarios, con el objetivo de coordinar de modo eficiente la ayuda de la sociedad civil. Tras la emergencia, el movimiento se consolidó como un programa de la Comunidad de Organizaciones Solidarias. “Yo creo que va a ser independiente muy pronto”, anticipa Cueto.

Una comunidad

Es el tipo de cosas que ocurren en ColungaHUB. El proyecto, lanzado por la fundación en 2014, nació para apoyar a organizaciones sin fines de lucro que trabajan en propuestas innovadoras.

Un hub no es solo un conjunto de espacios de trabajo compartidos. También es una comunidad, con oportunidades de generar lazos y colaborar.

Más de 40 fundaciones son parte de la red. Las organizaciones postulan y si son elegidas, pueden optar a un subsidio para costear su membresía, que les da derecho a espacios de trabajo y capacitaciones que van desde temas como la transparencia hasta el financiamiento.

Las seleccionadas son elegidas cuidadosamente, explica Cueto. Se escoge a aquellas alineadas con los ejes definidos por Colunga: infancia, superación de la pobreza e inclusión, entre otros. “Han postulado organizaciones fantásticas que están en temas medioambientales, pero no es nuestra agenda”, especifica.

“Corfo nos dijo que somos el primer hub social de Latinoamérica. Yo no sabía, estaba súper feliz. Hubs hay un montón, pero de esta naturaleza, somos únicos”, agrega.

Colaboración

En el edificio de Bustamante 26 hay oficinas, salas de reuniones, espacios para talleres, rincones para practicar yoga y una galería de arte. Incluso circula una cámara Polaroid para tomar fotos de forma espontánea y pegarlas en una pared. Cada detalle está pensado para estimular la creatividad y la interacción con otros.

Los resultados ya se han visto. Organizaciones más grandes han colaborado con otras que están consolidándose, dando pie a nuevos proyectos.

Víctor Gutiérrez, director ejecutivo de Fútbol Más -fundación destinada a empoderar a niños y comunidades a través del juego y el deporte-, cuenta su experiencia: “Con el Observatorio del Juego presentamos un proyecto en conjunto y gracias a esa sinergia, pudimos hacer un trabajo en Haití con alrededor de mil niños en tres colegios, con la colaboración de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional y Desarrollo”.

“Es un espacio de encuentro, innovación y trabajo colaborativo donde las voces se amplifican para maximizar el impacto de nuestro quehacer y generar incidencia”, afirma Magdalena Mongillo, directora social de Infancia Primero, que ha sido parte de la iniciativa desde sus inicios.

Benito Baranda, presidente ejecutivo de América Solidaria, afirma que es un ejemplo para replicar en todos los ámbitos. “En el sector privado existe una gran necesidad de este tipo de trabajo, se ha ido entendiendo así y cada día se estimula más. Lo mismo dentro del Estado, donde muchas veces entre ministerios y servicios hay baja cooperación, afectando con ello directamente a las personas, las familias y comunidades”, plantea.

Membresía

Ser parte de la comunidad da acceso a la infraestructura pero también, a talleres y capacitaciones.

Fuente: El Mercurio

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