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El derecho de las personas a ser escuchadas

6 de Noviembre, 2019
Comunicaciones Fundación Colunga

Intensas semanas han marcado a Chile luego del estallido social que hemos vivido, principalmente, por las condiciones de desigualdad que afectan al modelo de desarrollo del país. Sin embargo, las organizaciones de la sociedad civil han venido trabajando en proyectos innovadores que permitan superar estos desafíos, poniendo especial foco en las personas en situación de vulnerabilidad.

Con el apoyo de Fundación Colunga, el pasado 9 de octubre se realizó el conversatorio “Nuevas mediciones de satisfacción y evaluación de servicios en pobreza”, organizado por Hogar de Cristo e Inacap.

“El desafío es tensionar a la sociedad chilena y al mundo político, con la voz directa de las personas”, señaló Paulo Egenau, Director Social Nacional del Hogar de Cristo, destacando la necesidad que ha detectado la institución de otorgarle voz a las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de darles el derecho de ser escuchados para convertirse en protagonistas del diseño de los programas que están dirigidos a mejorar sus vidas.

Una de las invitadas centrales de la jornada fue la española María Jesús Rosado, Presidenta de la Fundación iS+D para la Investigación Social Avanzada y experta en investigaciones sociales relacionadas con el análisis de la realidad social y satisfacción de usuarios de servicios públicos.

Durante su exposición, María Jesús profundizó en el derecho que tienen las personas más vulnerables a ser escuchadas, con el fin de generar un cambio en la mirada que hoy en día existe hacia los servicios sociales: “Hay que desterrar el concepto de beneficencia y caridad, porque estamos hablando de derechos humanos. Es necesario pasar del proteccionismo a la libertad de expresión, ya que lo que la gente necesita, lo sabe la gente”, puntualizó.

Incluso, fue más allá de la satisfacción del servicio, y ahondó en la necesidad de medir también el contexto en el cual se está entregando, considerando el entorno cultural y las creencias de las personas que reciben la asistencia, ya que estas configuran el comportamiento de los grupos humanos. “Un entorno desfavorable te puede arruinar un servicio totalmente”, señala la experta.

Al finalizar, luego de ser consultada por ejemplos de medición de satisfacción en servicios con niños, María Jesús fue enfática en decir: “No conozco ningún programa en que se les escuche. A los niños no se les está considerando en la evaluación de los servicios”, aclarando que es fundamental darles voz en estos procesos para poder generar una mejora continua.

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