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Crisis humanitaria y la precariedad en las fronteras

17 de Julio, 2019
Comunicaciones Fundación Colunga

Ante la crisis humanitaria que están viviendo miles de migrantes venezolanos en el paso fronterizo Chacalluta, Región de Arica, y en el Consulado de Chile en Tacna, conversamos con José Tomás Vicuña, Director Nacional del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), sobre esta situación.

Foto: Twitter SJM

“Han entrado más de 400 niños desde que Chile impuso la visa de turismo. Van llegando familias que ya estaban en tránsito hacia Chile, principalmente a encontrarse con sus familiares. Hay personas que han podido ingresar al territorio chileno y otras que no, se han entregado Visas de Responsabilidad Democrática y Visas de Turismo, pero hay otras que no tienen pasaporte y con eso no pueden cumplir con los requisitos que pide Chile”, comenta José Tomás Vicuña, Director Nacional del SJM.

Es esta situación la que tiene a muchas personas durmiendo a la intemperie mientras espera una respuesta. Más de 25 organizaciones, entre las que se encuentra Fundación Colunga, generaron una declaración conjunta, articulada por el SJM, donde enfatizaron que las personas que están actualmente en las fronteras se encuentran en condiciones alarmantes, especialmente las mujeres embarazadas, lactantes, niños y adultos mayores. De hecho, una de las noticias más duras ocurrió el sábado 13 de julio, donde una mujer venezolana perdió a su bebé en gestación mientras esperaba la visa para poder cruzar a Chile.

Las propuestas que entregaron las organizaciones para dar una solución acorde a la gravedad de la situación son las siguientes:

-Dar una respuesta articulada entre los distintos países de la región y no tomar medidas particulares, cuya consecuencia sean más rechazos en las fronteras a quienes huyen de la crisis.

-Instar a las personas de Venezuela a ingresar siempre bajo alguna de las modalidades que permita la normativa chilena (Visa de Responsabilidad Democrática, Visa Consular de Turismo o solicitando asilo, entre otras), evitando exponerse a situaciones que pongan en peligro su vida.

-Los Estados deben adoptar en conjunto medidas extraordinarias, que se adapten a la situación que viven las personas que requieren protección, en lugar de imponer requisitos que no todas tienen posibilidad de cumplir.

El panorama que proyecta el SJM es desolador: “Más que una crisis migratoria es una crisis humanitaria. Esta situación se está viviendo en distintas fronteras y se proyecta que el flujo de personas venezolanas continúe en los próximos dos años. Con eso se va a transformar en la mayor crisis del mundo, superando a la de Siria. Se necesita una respuesta en torno a lo que necesita una crisis humanitaria, es decir, hay una situación excepcional, tengamos medidas excepcionales. Eso todavía no lo ha hecho Chile”, destaca el Director Nacional de la entidad.  

Sin duda una situación que nos preocupa, especialmente por esos niños y niñas que están viviendo en la calle mientras esperan una solución. Pero ellos no pueden esperar.

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