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Ciudadanía activa y participación de niños, niñas y adolescentes

26 de Agosto, 2019
Comunicaciones Fundación Colunga

La voz de la infancia tiene que ser escuchada para transformar su propia realidad. Desde esa base América Solidaria, Fundación Panal y Fundación Santa Ana parten al momento de incorporar a los niños, niñas y adolescentes en sus proyectos e iniciativas.

¿Cómo los hacen participar y por qué es tan importante escuchar lo que están diciendo?

Esto nos dijeron:

“Es fundamental generar instancias donde se escuche lo que los adolescentes tienen que decir sobre sus propias realidades. Nuestra experiencia nos dice que ellos suelen reflexionar sobre las problemáticas de su entorno y las posibles soluciones. Así lo hemos visto en los encuentros que hemos realizado con Unicef e Injuv, a lo largo de todo Chile, y donde han participado más de 450 adolescentes, generando trabajos posteriores con diversas municipalidades. Hoy tienen que involucrarse, especialmente en las decisiones que los afectan”, dice Tomás Reyes, Director Ejecutivo de América Solidaria Chile.

 

Lo mismo ocurre con Panal, que trabaja directamente con los proyectos de los jóvenes: “Nuestro trabajo se basa en la participación de los jóvenes, quienes identifican problemáticas en sus comunidades educativas e idean, de forma colaborativa, soluciones o acciones de cambio que ellos mismos puedan implementar. Creemos que es clave que los jóvenes comuniquen sus problemáticas, pero también que sean capaces de proponer y accionar soluciones”, dice Luis Mejías, Director Ejecutivo de Fundación Panal.

Aunque no tienen una forma establecida de participación, en Casa del Encuentro de Fundación Santa Ana los niños y niñas van compartiendo de forma voluntaria a través del juego libre. “La participación surge en el hecho mismo de compartir un espacio social, donde según la particularidad de cada niño encontrará su manera de incorporarse a lo que sucede en el lugar”, destaca María Ignacia O’Shea, Directora de Fundación Santa Ana. Y agrega que escuchar las voces de los niños es considerarlos sujetos de palabras y de derechos: “Las voces de los niños no sólo las escuchamos a través de las palabras explícitas, dichas; sino también en toda manifestación y expresión. Las voces implican gestos, movimientos, ruidos y juegos. De esta manera escuchar las voces de los niños es conocerlos, saber de sus gustos y sus intereses, así como también es ubicarlos en diálogo con las otras voces del mundo civil, con los adultos”.

Foto: Casa del Encuentro

Diversas experiencias de participación en organizaciones sociales, que nos recuerdan que los niños, niñas y adolescentes deben ser escuchados y vistos como personas con derecho a expresar lo que necesitan y quieren para vivir un presente pleno.

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