Catalina Farías, fundadora Red Egresa: “La única certeza que tenía, era que quería tener educación superior”

17 de Junio, 2022
Comunicaciones Fundación Colunga

#PersonasEmergentes

Catalina Farías (21) es fundadora de Red Egresa, una organización para egresad@s de residencias de protección de Mejor Niñez (ex SENAME), donde visibilizan su propia experiencia con el fin de apoyar y entregar herramientas a  jóvenes que aún viven ahí. Además, Catalina estudia Dirección de Tránsito Aeronáutico. Esta es su historia. 

Nací en Santiago, y desde los dos años empecé a vivir en un hogar. Estuve ahí hasta los siete años, y a los nueve, me enviaron con un@s prim@s a Antofagasta, en el sistema de familia de acogida, en un intento de tener una familia de adopción. Pero no funcionó bien. 

Después de los cuatro años en el norte, donde recibí maltratos por parte de la esposa de mi primo, me vine a hacer segundo medio a Santiago. Aquí no tenía a dónde ir. Mi papá no era una opción, mi mamá tampoco, y así fue como llegué a María Ayuda, el hogar de niñas.

Fue muy shockeante, porque era un espacio encerrado donde yo no estaba acostumbrada a estar. Las niñas en general se sentían un poco solas, no había nadie para ayudarte a formar un plan de vida, ni que te  monitoreara si estabas yendo al colegio o no. Eso se decidía con el ánimo del momento, y obviamente eso podía afectar en tu futuro, pero nadie te lo advertía.

En mi caso, nunca quise faltar al colegio. Salí con buen promedio, y gracias a eso pude elegir también una carrera que me interesara a los 18 años. Descubrí que me gustaba el control de tránsito aéreo, aunque no fue como si siempre hubiese sabido que quería estudiar esa carrera. De hecho, lo único de lo que tenía certeza era de que quería tener educación superior e ir a la universidad, pero nada más, porque nadie me preguntó nunca qué me gustaba, o me guió para saber qué iba a pasar con mi futuro.

Postulé a mediados de cuarto medio, hice muchas pruebas, test psicológicos, y para mi sorpresa, quedé. Me avisaron en enero que había sido una de las 40 personas seleccionadas en todo Chile. Es mismo año cumplía 18 años, y eso significaba que me tenía que ir de la residencia. Además, parecía imposible seguir cumpliendo las reglas que seguían las niñas menores que yo, como por ejemplo, tener que llegar a las 6 ó 7 de la tarde al hogar sabiendo que quizás podía tener clases o tener trabajos en grupo. 

Así que me mandaron a una ONG que quedaba muy alejada del metro, y no había locomoción colectiva ni nada. Sentí que me dejaron prácticamente en la periferia, después se fueron y nunca más me llamaron. Duré un mes, luego conseguí una residencia pagada en Providencia. Me levantaba a las 5:30 AM, para llegar a las 8:00 AM a Pudahuel. Salía a las cinco de la tarde todos los días, y de 18:30 hasta las 22:00 trabajaba en servicios de hotelería, cocinando y lavando.

Ni siquiera sé cómo lo logré. Tenía 11 ramos que involucraban temas de aeronáutica y aerodinámica, y en esta carrera, es súper importante no reprobar en nada, porque solo lo puede repetir una vez, y si no, chao. 

Al cabo de un tiempo, llegó a mi vida una mujer que se convirtió en mi madrina. Ella se la jugó por conseguirme un nuevo lugar donde vivir, donde no tuviera que pagar, y pude empezar a dedicarme a nuevas cosas en vez de trabajar.

Así fue como nació Red Egresa. En el 2021, me contactaron desde Juntos por la Infancia, porque tenían una lista de personas que, según ell@s, habían logrado salir adelante. Una de ellas era yo. Me preguntaron si quería ser “charlista” para niñ@s que aún no salían de los hogares.

Obviamente, l@s chiquill@s iban a estar mucho más interesad@s en escuchar a alguien que hubiese salido de un hogar, igual que ell@s. A la primera charla fueron cuatro. Hoy, son más de 30. También hicimos un encuentro con personas de distintos sectores para que nos conocieran, y tenemos otro proyecto en alianza con la organización Con 100, que se llama Nada Nos Detiene: Emprende Ex SENAME, donde egresad@s de hogares pueden postular de todo Chile a un concurso con un premio de dos millones más mentorías para partir.

Con todo lo que está pasando en mi vida, en EMERGENTES me gustaría aprender aquí más habilidades para comunicar e invitar invitar a la gente a participar de este proyecto.

De hecho, lo que yo cuento en los diarios no lo hago tanto por mi, sino por Egresa y por el futuro de los otros jóvenes. Si no, no contaría nada de mi vida, ¡me da mucho cringe! La parte del empuje la hago bien, soy súper resiliente y nunca pienso en rendirme. Pero en un futuro, me gustaría ser un poco menos tímida. Que se vaya la vergüenza de contar mi historia.

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