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Alejandra Pizarro: “Colunga tiene la posibilidad y la responsabilidad de iluminar a la sociedad civil chilena”

10 de Septiembre, 2018
Comunicaciones Fundación Colunga

La Directora Ejecutiva de la Comunidad de Organizaciones Solidarias (COS) explica los desafíos en cuanto al rol, la articulación y los ámbitos de innovación de la sociedad civil. Además, nos entrega conceptos sobre el sector y sobre el rol de la Fundación Colunga.

¿Cuál es el vínculo de la Comunidad de Organizaciones Solidarias (COS) con Colunga?

Tenemos un vínculo que ha ido creciendo. Nace cuando Colunga nos invita a instalarnos en el edificio que está en Parque Bustamante. A Colunga le importa también, en alguna medida, lo que le importa a la COS, que es el fortalecimiento de la sociedad civil.

¿Y qué es lo que hace la Comunidad de Organizaciones Solidarias (COS)?

La COS es una organización de segundo piso, que agrupa a corporaciones y fundaciones que trabajan en temas de pobreza y exclusión social. Esta es una figura que se han dado a sí mismas las organizaciones, por lo tanto, quienes pertenecen lo hacen de forma voluntaria. Y lo que hace la comunidad es trabajar en tres ejes fundamentales: gestión de alianzas de colaboración, fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil, y políticas públicas, particularmente las políticas sociales, que tienen que ver con aquellos grupos con los que trabajan las organizaciones que forman la comunidad. Las políticas que afectan a la infancia, a los adultos mayores, a las personas en situación de discapacidad, a los jóvenes que no estudian ni trabajan, a las personas en situación de calle, los grupos que representan a la COS.

Tanto Colunga como la COS son parte de la sociedad civil. ¿Qué es la sociedad civil?

A grandes rasgos, la sociedad civil la entendemos como este tercer sector, este lugar donde las personas se organizan. No es la ciudadanía, eso se tiende a confundir. La sociedad civil es donde las personas se organizan para atender temas de interés público. Lo público no sólo pertenece al Estado, le interesa también a la ciudadanía cuando se organiza en fundaciones, corporaciones, organizaciones comunitarias, etc. Según Ignacio Irarrázaval (Centro de Políticas Públicas UC) 234.000 organizaciones componen la sociedad civil, lo que es un tejido social, una cantidad de organizaciones enorme, más grande relativamente que Estados Unidos y Australia.

De esas organizaciones de la sociedad civil, solamente un 7% son fundaciones o corporaciones. Este 7% tiene mayor capacidad de manejo de recursos, incide mayormente, agrupa mayor cantidad de gente y son más reconocidos por la sociedad.

El rol de la sociedad civil en general, en mi opinión, es que es garante de la democracia, es el que vigila al Estado: por ejemplo, cuando Chile firma una convención de Derechos, como la Convención de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, tiene obligadamente que informar a Ginebra cómo han avanzado esas políticas. La sociedad civil hace lo que se llama el informe sombra. El Estado dice que ha avanzado, y la sociedad civil dice en lo que se ha avanzado y en lo que no.

También tiene un rol de transparencia instituyente, o sea, mostrar lo que El Estado dejó de ver, y a aquello a lo cual el mercado no presta atención porque no le interesa y porque no es su rol. Hace tareas de un bien social, de un bien público que va siempre corriendo el límite. O sea, en Chile no estaríamos hablando de diversidad de género ni de diversidad sexual si no fuera por la sociedad civil. En Chile no habríamos derrotado la desnutrición infantil. No tendríamos una Ley Emilia, una Ley Ricarte Soto, no tendríamos una ley Zamudio, todas empujadas por la sociedad civil. La sociedad civil pone los temas que el Estado no pone porque tiene su propia agenda pero que resultan urgentes para un país desarrollado.

Y ¿cuál es el rol que está jugando Colunga en este panorama?

A diferencia de la COS, para medirlo paralelamente, la comunidad agrupa organizaciones, levanta sus necesidades, está ahí atenta y articula. Colunga tiene un valor enorme, porque yo creo que Colunga está un paso más arriba que la COS, porque como es una organización que no tiene que gestionar organizaciones, toda su capacidad está instalada mirando lo que pasa en la sociedad civil, con una pata puesta en el Estado, otra para puesta en el empresariado, y otra pata puesta afuera. Y Colunga tiene la posibilidad, y me atrevería a decir el deber, y la responsabilidad de iluminar a la sociedad civil chilena trayendo buenas experiencias, mostrando cosas que están pasando afuera, ayudando a innovar, ayudando a pensar, levantando reflexiones, trayendo incluso metodologías que pueden ser útiles para la sociedad civil.

Colunga, de hecho, tiene en el edificio una serie de redes, o sea la capacidad de impactar es muy alta. ¿Por qué? La capacidad de amplificar la voz de lo que ellos pueden traernos es mucho más grande. Entonces mi experiencia, lo que yo entiendo de Colunga, que además levanta fondos, financia cosas, pone el edificio para todos nosotros, tiene que ser la voz de la innovación que mueve las temáticas para la sociedad civil. Y ellos están mirando experiencias internacionales, tienen capacidad para estudiar, para estar mirando cosas que nosotros que estamos en la gestión y en los territorios, no vemos.

Y la COS puede ser un articulador de lo que está haciendo Colunga, pero está mirando lo que está pasando en sus organizaciones, y articulando políticas públicas con el Estado, más en la contingencia que en el futuro. Colunga puede mirar o ayudarnos a mirar juntos el futuro. Donde Colunga tiene un rol de innovación y de congreso futuro para las organizaciones de la sociedad civil. Así lo veo yo. Yo creo que cuando ellos pusieron este edificio, ya fueron visionarios. Porque no lo pusieron recién. Lo pusieron hace muchos años. Pero ellos tienen una mirada del futuro.

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