Inédito estudio evidencia la compleja realidad post penitenciaria en mujeres

29 de April, 2021
Communications Colunga Foundation

"Reintegration, withdrawal and recidivism in women deprived of liberty in Chile" es el primer estudio que identifica los factores que inciden en el proceso de reinserción social que enfrentan las mujeres que han estado privadas de libertad en Chile. 

El estudio siguió a 225 mujeres que egresaron del Centro Penitenciario Femenino de Santiago y del Centro de Estudio y Trabajo Talita Kum a lo largo de su primer año en libertad. Esto, con el fin de caracterizar e identificar los factores que facilitan o dificultan el proceso de reinserción social.

Uno de los principales hallazgos de la investigación elaborada por the Justice and Society Studies Center of the Catholic University, San Carlos de Maipo Foundation y Fundación Colunga, muestra que el 90% de las mujeres son madres, con promedio de 2,5 hijos cada una.  El 70% del total tenía al menos un hijo menor de edad al salir en libertad, y cerca del 70% de ellas vivían con alguno de ellos antes de caer presas. En términos de perfilamiento, el promedio de edad de las mujeres que participaron en el estudio es de 36 años, 70% había tenido al menos una condena privativa de libertad previa, casi el 50% egresaba luego de cumplir con una condena de hasta 60 días, cerca del 40% cumplió una condena por hurto, 36% luego de una condena por delitos de droga, 30% egresó bajo el beneficio de la libertad condicional.

Según los resultados, un dato relevante es que las abuelas maternas emergen como una figura clave durante el encarcelamiento, al proveer vivienda, cuidado y mantención de los hijos de mujeres privadas de libertad. Sólo un 16% de los niños menores de edad residen con el padre biológico mientras la madre está encarcelada, mientras que el 44% lo hace con los abuelos maternos. En esa línea, a pesar de que el 66% espera residir con sus hijos al salir de la cárcel, cerca del 40% de mujeres no logra vivir con ningún hijo al salir. 

En términos de reinserción laboral, un 65% declaró que tener un empleo sería muy importante para su reinserción, no obstante, el 70% creía que sería difícil obtenerlo.

“Mujeres que salen en libertad lo hacen enfrentando ya una serie de desafíos en términos de empleabilidad: solo un tercio tiene educación media completa, la mitad no contaba con ningún tipo de empleo al ingresar a la cárcel, y, entre quienes habían trabajado, la mayoría lo había hecho de manera informal y en empleos poco calificados”, explica Pilar Larroulet, investigadora y académica del Instituto de Sociología UC.

Los datos señalan que el 56% busca empleo en algún periodo durante los primeros doce meses. Sin embargo, muchas no pueden hacerlo debido a problemas de salud, estar al cuidado de otros, o por haber sido rechazadas en virtud de sus antecedentes.

“En términos del tipo de empleos a los que acceden, estos son predominantemente informales y por cuenta propia. Quienes no trabajan en todo el período (31%) presentan ciertas características: son más jóvenes, tienen menor educación e historias de desempleo, presentan consumo problemático de drogas, estuvieron presas mayoritariamente por delitos de hurto, y sienten menos confianza en su capacidad para lograr lo que se proponen, entre otras cosas, insertarse laboralmente y dejar de delinquir”, explica la investigadora. 

Rafael Rodríguez, Jefe de Desarrollo y Estudios en San Carlos de Maipo Foundation, comenta que “la política pública debe promover trabajos que se adecúen a las características de las mujeres que egresan de la cárcel, por ejemplo, que se puedan hacer desde sus casas o al menos que sean flexibles y que incorporen capacitaciones específicas que aumenten la calidad del empleo a la que pueden acceder. También puede ser apoyo al microemprendimiento, pero con un fuerte énfasis con la vinculación a redes comerciales, ya que en general no las tienen”.

Población heterogénea

"Reinserción, Desistimiento y Reincidencia en Mujeres Privadas de Libertad en Chile”, da cuenta de diferentes perfiles entre quienes salen en libertad que apuntan justamente a la necesidad de hacer políticas específicas para cada uno de ellos. 

Un 31% de las mujeres fueron clasificadas en un perfil vinculado principalmente con delitos de drogas, un inicio tardío en el delito, y una mínima inserción en un estilo de vida delictual. Este grupo tiene, en promedio, mayor edad, presenta menor probabilidad de reportar factores asociados a reincidencia y mayor acceso a herramientas de reinserción.

Un segundo grupo (29%) corresponde a un patrón intermedio con mayor participación en delitos contra la propiedad, baja identificación delictual, pero mayor participación en grupos de pares desviados. Rodríguez señala que esta información nos invita a pensar en programas sociales adecuados a cada perfil para aumentar las probabilidades de reinserción social.

Finalmente, el 40% de la población estudiada corresponde a mujeres más jóvenes, multi-reincidentes, vinculadas a delitos de hurto, y altamente involucradas en un estilo de vida desviado. Este grupo tiene, además, alta prevalencia de consumo problemático de drogas, pero no accede a ningún tipo de intervención mientras está privada de libertad. Pensar alternativas a la cárcel que aborden el consumo pareciera ser una mejor alternativa para esta población. “Estos resultados dan cuenta de que además de la necesidad de diseñar programas de intervención con enfoque de género, éstos deben dar cuenta de los distintos perfiles y necesidades de intervención particulares de las mujeres. Debemos dejar atrás el paradigma de la talla única y avanzar hacia planes individuales de intervención”, dice Catalina Droppelmann, Directora Ejecutiva CJS

For him director ejecutivo de Colunga, Arturo Celedón, enfatiza en la importancia de contemplar que las mujeres privadas de libertad conforman uno de los grupos que han experimentado mayor desigualdad de origen y que el abandono de la conducta delictual no ocurre de manera espontánea.  

“Esperamos que este estudio, realizado con el máximo rigor profesional, permita develar esta dura realidad que nos negamos a ver como sociedad, y ayude a iluminar nuevas alternativas de políticas públicas con enfoque de género y de derechos que ofrezcan posibilidades concretas para la reinserción de las mujeres, permitiendo romper circuitos que truncan sus trayectorias de vida, especialmente las a sus hijos/as”, señala Celedón. 

¿Quieres saber más? Revisa el Estudio completo aquí  

estudio Reinserción Postpenitenciaria Femenina: un desafío pendiente

Presentación del Estudio Reinserción Postpenitenciaria Femenina: un desafío pendiente

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